Hay historias que parecen contadas al oído…
y otras que suenan como si vinieran de muy lejos.
En La muerte viene estilando, Andrés Montero recupera la tradición del relato oral y la mezcla con una narrativa moderna, creando cuentos que se sienten vivos, cercanos y profundamente humanos.
Aquí la muerte no es solo un final…
es presencia, es misterio, es parte del camino.
Con un lenguaje envolvente y lleno de identidad, el libro nos lleva por historias donde lo cotidiano se cruza con lo fantástico, y donde cada relato deja una sensación difícil de explicar… pero imposible de ignorar.
Quedarse en pana en medio del campo chileno es también enredarse en su mitología. Abrir este libro es eso: escapar de la angustia cotidiana para desprenderse hacia un mundo anacrónico, desconocido.
El fundo Las Nalcas, los patrones y sus hijos, arrieros, potros chúcaros, pescadores, bandoleros y viejos que antes de partir siguen jugando al truco. Sus historias, cruzadas a través de todos los relatos, bajo el manto de una prosa líquida tan fluida como refrescante, discurren sin formas, sin predestinaciones, pero con un sentido único. Lo cierto es que la muerte, como la lluvia, siempre caerá.
Después de publicar las novelas Tony Ninguno y Taguada, el narrador chileno Andrés Montero, ganador del Premio Iberoamericano de Novela de la Ciudad de México Elena Poniatowska 2017, continúa profundizando desde la literatura en la tradición oral y los fantasmas que esperan lejos del tejido urbano y las oficinas.